Caos en Dubái: aeropuerto suspende vuelos tras interceptar ataque iraní
El aeropuerto de Dubái, reconocido como el de mayor tráfico internacional en el mundo, suspendió este sábado sus operaciones tras una intervención de emergencia en sus instalaciones. Las autoridades emiratíes enfrentaban en ese momento un ataque lanzado por Irán, que ha intensificado sus acciones en la región en los últimos días. Aunque el lunes se había permitido una reanudación parcial de vuelos, la medida resultó insuficiente ante la escalada de violencia, que incluyó ataques diarios con drones contra objetivos estratégicos en Emiratos Árabes Unidos.
El pasado sábado, en el primer día del conflicto abierto entre Irán, Estados Unidos e Israel, el aeropuerto de Dubái sufrió daños significativos: cuatro empleados resultaron heridos y una de sus salas quedó afectada por el impacto de los ataques. Pero los ataques iraníes no se limitaron a Dubái. También alcanzaron el aeropuerto de Abu Dabi, el exclusivo complejo residencial Palm Jumeirah y el icónico hotel Burj Al Arab, símbolos del lujo y el desarrollo en la región. Además, fragmentos de drones derribados provocaron un incendio en el consulado estadounidense en Abu Dabi el martes, un incidente que subraya la gravedad de la situación y el riesgo que enfrentan tanto civiles como infraestructuras clave.
En medio de esta crisis, Irán anunció este sábado haber atacado con un dron un buque petrolero en el Golfo Pérsico, en el octavo día de hostilidades contra Israel y Estados Unidos. Los Guardianes de la Revolución, el cuerpo militar de élite iraní, afirmaron el miércoles tener el “control total” de ese estratégico paso marítimo, una declaración que aumenta la tensión en una zona ya de por sí volátil. El Golfo Pérsico, por donde transita gran parte del petróleo mundial, se ha convertido en un escenario clave del conflicto, con implicaciones económicas globales.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, reforzó este sábado el discurso de resistencia de su país. En un mensaje transmitido por la televisión pública, Pezeshkian aseguró que Irán no se rendirá ante las presiones de Estados Unidos ni de Israel. “Los enemigos se llevarán a la tumba su deseo de que el pueblo iraní se rinda”, declaró, en una clara respuesta a las exigencias de Washington. Solo un día antes, el presidente estadounidense, Donald Trump, había insistido en que solo una “rendición incondicional” de Teherán podría poner fin a la guerra en Oriente Medio, una postura que ha endurecido aún más el enfrentamiento entre ambas naciones.
La escalada de violencia ha generado preocupación internacional, no solo por el riesgo de un conflicto prolongado, sino también por sus consecuencias humanitarias y económicas. Dubái, un hub global de comercio y turismo, ha visto cómo su conectividad aérea se ve gravemente afectada, mientras que la inestabilidad en el Golfo amenaza con disparar los precios del petróleo. Mientras tanto, la retórica de ambos bandos no muestra señales de ceder, lo que augura días aún más tensos en una región que ya enfrenta una de sus peores crisis en décadas.