De la obsesión al arrepentimiento: cómo las cirugías estéticas casi le cuestan la vida
Araceli Ordaz, conocida en redes sociales como *Gomita*, enfrentó un momento que pudo cambiar su vida para siempre. En una emotiva conversación durante su podcast, la influencer de 31 años reveló que, tras someterse a un bypass gástrico en 2021, su salud se deterioró al punto de estar al borde de la muerte. El pasado 5 de febrero, un dolor abdominal que comenzó como una molestia menor se convirtió en una emergencia médica que la llevó de urgencia al hospital.
Los médicos le diagnosticaron una obstrucción intestinal, una complicación grave que, de no tratarse a tiempo, podía ser fatal. “Me dijeron que si no me operaban de inmediato, las consecuencias serían irreversibles”, confesó con voz quebrada. La intervención quirúrgica reveló que padecía una *hernia de Petersen*, una condición poco común pero peligrosa que se desarrolla tras cirugías gastrointestinales. Este tipo de hernia ocurre cuando una porción del intestino queda atrapada en un espacio creado por la cirugía previa, obstruyendo el paso de alimentos e incluso cortando el flujo sanguíneo.
Gomita no dudó en compartir su arrepentimiento por haber recurrido a procedimientos quirúrgicos como solución rápida para controlar su peso. “Durante años, como figura pública, normalicé las cirugías estéticas. Fue un error enorme”, admitió. Aunque el bypass gástrico le permitió evitar liposucciones y otros procedimientos invasivos, hoy reconoce que descuidó alternativas más saludables, como una alimentación balanceada y ejercicio constante. “Me arrepiento de no haber priorizado mi bienestar de otra manera”, confesó.
La recuperación no ha sido sencilla. Sus médicos le informaron que, tras la cirugía de emergencia, solo dos de los siete metros de su intestino funcionaban correctamente. Este dato, lejos de desanimarla, la ha motivado a replantear su relación con su cuerpo y su salud. “Ahora valoro cada día de una forma distinta”, aseguró. Aunque aún se encuentra en proceso de recuperación, su testimonio ha resonado entre sus seguidores, muchos de los cuales le agradecieron por compartir una experiencia que, más allá de los likes y las redes sociales, habla de los riesgos reales que conllevan las decisiones médicas apresuradas.
Con humildad, Gomita ofreció una disculpa a su audiencia por haber promovido, sin intención, un mensaje que minimizaba los peligros de las cirugías estéticas. “No quiero que nadie más pase por lo que yo viví”, dijo. Su historia, marcada por el dolor y la reflexión, sirve como un recordatorio de que, en la búsqueda de estándares de belleza, la salud nunca debería quedar en segundo plano.