{"id":3538,"date":"2022-09-26T22:04:36","date_gmt":"2022-09-26T22:04:36","guid":{"rendered":"https:\/\/diarioaudaz.com.mx\/?p=3538"},"modified":"2023-02-08T19:35:43","modified_gmt":"2023-02-08T19:35:43","slug":"el-negro-durazo-simbolo-de-violencia-y-corrupcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/opticaciudadana.com\/?p=3538","title":{"rendered":"El Negro Durazo: s\u00edmbolo de violencia y corrupci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"948\" height=\"465\" src=\"https:\/\/diarioaudaz.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/imagen-14.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-3539\" srcset=\"https:\/\/opticaciudadana.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/imagen-14.png 948w, https:\/\/opticaciudadana.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/imagen-14-600x294.png 600w, https:\/\/opticaciudadana.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/imagen-14-300x147.png 300w, https:\/\/opticaciudadana.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/imagen-14-768x377.png 768w\" sizes=\"(max-width: 948px) 100vw, 948px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El M\u00e9xico de 1982 se debat\u00eda entre la crisis econ\u00f3mica y el amargo sabor de boca que deja una cucharada de la espesa olla de la corrupci\u00f3n. Era tal el quebranto econ\u00f3mico del pa\u00eds que quienes fueron a Estados Unidos a renegociar la deuda externa que agobiaba el erario, tuvieron que viajar con boletos de avi\u00f3n que le hab\u00edan fiado al gobierno mexicano. El lema de campa\u00f1a de Miguel de la Madrid, que asumi\u00f3 la presidencia de la Rep\u00fablica en diciembre de aquel a\u00f1o, intentaba, al hablar de \u201crenovaci\u00f3n moral\u201d, recomponer un \u00e1nimo colectivo donde estaba fuertemente enraizada la certeza de que al acabarse el gobierno de Jos\u00e9 L\u00f3pez Portillo, se hab\u00eda acabado un sexenio de profunda corrupci\u00f3n, donde los criminales pod\u00edan moverse a sus anchas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y una parte de esa certeza se deb\u00eda a la impunidad con la cual algunos funcionarios p\u00fablicos se mov\u00edan y hac\u00edan alarde de una riqueza imposible en servidores p\u00fablicos. Arturo Durazo, apodado \u201cEl Negro\u201d era uno de esos personajes. Al terminarse los d\u00edas de L\u00f3pez Portillo, se empez\u00f3 a decir, en cualquier parte, por cualquiera, y en voz alta, que El Negro era un corrupto y un ladr\u00f3n; que deb\u00eda vidas, que, paradoja, siendo el jefe de la polic\u00eda del Distrito Federal, era uno de los mayores criminales del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel hombre se hab\u00eda convertido en uno de los s\u00edmbolos de aquel sexenio amargo. El d\u00eda que se supo que las autoridades del nuevo gobierno andaban tras su pista, porque se sospechaba que ten\u00eda que ver con la masacre del r\u00edo Tula, a nadie le extra\u00f1\u00f3: El Negro Durazo, a los ojos de los mexicanos, y especialmente de los capitalinos, era capaz de cualquier cosa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL CUATE DEL PRESIDENTE<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Negro era sonorense, de Cumpas. Ah\u00ed naci\u00f3 en 1918. Pertenec\u00eda a una familia que decidi\u00f3 migrar a la capital en busca de mejores oportunidades. Desde chamaco, Arturo demostr\u00f3 ser de car\u00e1cter resuelto, sin miedo a los pleitos y bueno para el descont\u00f3n. Asist\u00eda a la primaria p\u00fablica Benito Ju\u00e1rez, en la colonia Roma de la ciudad de M\u00e9xico, cuando conoci\u00f3 a un chamaquito de clase media con el que trab\u00f3 buena amistad. Al ni\u00f1o Jos\u00e9 L\u00f3pez Portillo le conven\u00eda ser amigo del Negro, apodado as\u00ed por su piel morena. Nadie se met\u00eda con Pepito porque, quien se atreviera, pod\u00eda llevarse un par de trompones administrados por el Negro, al que no le gustaba que molestaran a sus cuates.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\" id=\"m5235-5234-5236\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.cronica.com.mx\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2022\/09\/23\/632e88a680bb2.jpeg\" alt=\"La imaginaci\u00f3n popular bautiz\u00f3 como El Parten\u00f3n a la suntuosa y extravagante mansi\u00f3n en el estado de Guerrero. Se volvi\u00f3 otro s\u00edmbolo de la corrupci\u00f3n de su propietario.\/\"\/><figcaption>La imaginaci\u00f3n popular bautiz\u00f3 como El Parten\u00f3n a la suntuosa y extravagante mansi\u00f3n en el estado de Guerrero. Se volvi\u00f3 otro s\u00edmbolo de la corrupci\u00f3n de su propietario.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>No sab\u00eda aquel chiquillo hasta d\u00f3nde lo llevar\u00eda aquella amistad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero los ni\u00f1os crecen, y los amigos de la primaria agarran caminos muy diferentes. Mientras Jos\u00e9 L\u00f3pez Portillo hac\u00eda el periplo vital que lo llevar\u00eda a la presidencia de la Rep\u00fablica, Arturo Durazo lleg\u00f3 al Instituto Polit\u00e9cnico Nacional, y ah\u00ed estudi\u00f3 en la Escuela Superior de Comercio y Administraci\u00f3n. Al convertirse en un adulto joven, fue empleado del Banco de M\u00e9xico. Pero acaso se aburr\u00eda. Dio un giro a su existencia y se transform\u00f3 en inspector de Tr\u00e1nsito, justo cuando llegaba 1948.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hab\u00eda corporaciones policiacas m\u00e1s interesantes, tal vez m\u00e1s emocionantes. S\u00f3lo dur\u00f3 ah\u00ed un par de a\u00f1os. Prefiri\u00f3 irse a la Direcci\u00f3n Federal de Seguridad, y ah\u00ed s\u00ed hizo carrera. El Negro tendr\u00eda sus defectos, dec\u00edan quienes lo conocieron por esos d\u00edas, pero no hab\u00eda duda de que era un excelente polic\u00eda. Por eso empez\u00f3 a ascender. En 1958 alcanz\u00f3 el grado de comandante. A\u00f1os despu\u00e9s corrieron rumores de que Durazo, en su calidad de alto mando en la DFS, hab\u00eda estado involucrado en la represi\u00f3n contra los movimientos estudiantiles, y que habr\u00eda formado parte de la direcci\u00f3n de las Brigadas Blancas, cuerpos formados para combatir a los grupos guerrilleros y opositores nacidos despu\u00e9s de la crisis de 1968, es decir, el Negro sab\u00eda muchas cosas de aquellos d\u00edas oscuros que despu\u00e9s se conocieron como la \u201cGuerra Sucia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo faltaba que llegara al poder su cuate Pepito, Jos\u00e9 L\u00f3pez Portillo, quien, del mismo modo que dio a algunos parientes puestos importantes en el gobierno federal, no tuvo escr\u00fapulos o pudores para encargarle a su gran amigo de infancia nada menos que la seguridad de la ciudad de M\u00e9xico. As\u00ed fue como Arturo Durazo Moreno, el Negro, se convirti\u00f3 en el titular de la Direcci\u00f3n General de Polic\u00eda y Tr\u00e1nsito del Distrito Federal.<\/p>\n\n\n\n<p>La revoluci\u00f3n -y la cuatitud- le hab\u00edan hecho justicia al Negro Durazo. Lo hab\u00edan puesto donde hab\u00eda, y solamente se trataba de armar un mecanismo de funcionamiento casi perfecto para convertirse en millonario. De alguna forma, era el amo de la capital.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cENTRES\u201d, CUOTAS, EXTORSIONES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si bien es cierto que en los cuerpos policiales es dif\u00edcil que no existan casos de corrupci\u00f3n, Arturo Durazo mont\u00f3 una estructura que no pod\u00eda fallar: podr\u00eda decirse que institucionaliz\u00f3 los flujos del dinero mal habido. Todos los polic\u00edas de la ciudad deb\u00edan entregar a sus superiores una \u201ccuota diaria\u201d de dinero que no ten\u00eda otro origen que el soborno, la mordida. Unos pesos por dejar ir al que se pas\u00f3 el alto; otro pu\u00f1ado de pesos por hacer como que nadie hab\u00eda visto al carterista en plena faena, otra lana por olvidarse que Fulano vend\u00eda drogas en alg\u00fan centro nocturno. Esa maniobra, diaria y sistem\u00e1tica, produc\u00eda un flujo de dinero que iba a parar, en buena parte, a la oficina de \u201clos jefes\u201d, y, naturalmente, una tajada importante se quedaba en manos del Negro Durazo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\" id=\"m5246-5245-5247\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.cronica.com.mx\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2022\/09\/23\/632e88f42f875.jpeg\" alt=\"La amistad de Arturo Durazo con el presidente L\u00f3pez Portillo fue la ruta para encumbrarlo. Cuando lo nombraron jefe de la polic\u00eda capitalina, dise\u00f1\u00f3 una amplia red de sobornos y corrupci\u00f3n.\/\"\/><figcaption>La amistad de Arturo Durazo con el presidente L\u00f3pez Portillo fue la ruta para encumbrarlo. Cuando lo nombraron jefe de la polic\u00eda capitalina, dise\u00f1\u00f3 una amplia red de sobornos y corrupci\u00f3n.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>S\u00ed, era un buen polic\u00eda, y por eso decidi\u00f3 crear una fuerza policiaca m\u00e1s: la Direcci\u00f3n de Investigaciones para la Prevenci\u00f3n de la Delincuencia, la famosa DIPD, encabezada por un amigo del Negro: Francisco Sahag\u00fan Baca. En muy poco tiempo, la DIPD y sus agentes, conocidos como \u201clos dipos\u201d se volvieron personajes de los m\u00e1s oscuros en los bajos fondos de la ciudad de M\u00e9xico. A los dipos hab\u00eda que tenerles miedo. Eran muy violentos, y no ten\u00edan el menor reparo de someter a tortura a quienes deten\u00edan en el curso de sus investigaciones. Naturalmente, estos agentes tambi\u00e9n formaban parte de la estructura corrupta que operaba en la Direcci\u00f3n General de Polic\u00eda y Tr\u00e1nsito del Distrito Federal.<\/p>\n\n\n\n<p>La maquinaria de la corrupci\u00f3n corr\u00eda, bien aceitada por el dinero que se obten\u00eda de un modo u otro, siempre en la ilegalidad. Y hab\u00eda, en ese operar policiaco, un rasgo notorio e irreparable: la impunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de la autoridad del Negro Durazo, se fue tejiendo una red corrupta que proteg\u00eda a todo aquel que se involucrara y le entrara con su correspondiente cuota. No fue extra\u00f1o que los integrantes de los diversos cuerpos policiacos no solo sacaran la cuota para los jefes, sino que tambi\u00e9n vieran por su propia tajada. Eran tiempos de penuria econ\u00f3mica, y los sueldos de un polic\u00eda cualquiera no bastaban para sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p>A los polic\u00edas y los dipos de Durazo, se les tem\u00eda, sin duda. Proteg\u00edan delincuentes, quienes acababan \u201ctrabajando\u201d para ellos, porque no hab\u00eda bot\u00edn que no fuera \u201cpellizcado\u201d para que la correspondiente cuota llegara a las oficinas de Durazo. Un viandante cualquiera pod\u00eda, en un descuido, ser detenido y extorsionado, acusado de cualquier ilegalidad, con tal de que acabara cay\u00e9ndose con su \u201centre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSe sab\u00eda de esta corrupci\u00f3n policiaca? Se sab\u00eda. \u00bfAlguien denunciaba? Nadie se atrev\u00eda a meterse con los hombres de Durazo. Eran impunes, y la impunidad le daba al jefe de la polic\u00eda la certeza de que nadie pod\u00eda opon\u00e9rsele. Como muestra de que era amigo de sus amigos, el presidente L\u00f3pez Portillo lo ascendi\u00f3 a \u201cgeneral de divisi\u00f3n\u201d, cosa que no gust\u00f3 mucho en los c\u00edrculos militares, aunque nadie se atrevi\u00f3 a decirle al presidente que, como Durazo nunca hab\u00eda hecho carrera militar, no hab\u00eda sustento para tal ascenso.<\/p>\n\n\n\n<p>Una foto se har\u00eda famosa: el Negro, vestido de toga y birrete al recibir un doctorado honoris causa. Gustaba, como su amigo y c\u00f3mplice Sahag\u00fan Baca, de la m\u00fasica. Le encantaba que le cantaran un corrido famoso, El Moro de Cumpas. Paraban el tr\u00e1fico para que pasara la patrulla que lo transportaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Alguna vez, la comitiva de Durazo hizo su acostumbrada maniobra de detener a los autom\u00f3viles. En uno de esos autos viajaba el Procurador General de la Rep\u00fablica, Oscar Flores, quien detestaba al Negro. No vacil\u00f3 en bajar el cristal de la ventanilla para gritarle: \u201c\u00a1\u00a1Pinche fantoche!! \u00a1\u00a1Payaso!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El Negro era, sin duda, uno de los hombres m\u00e1s poderosos del pa\u00eds. Nadie se enfrentaba al amigo del presidente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA CA\u00cdDA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A fuerza de entres cuotas y tajadas, el Negro Durazo se volvi\u00f3 inmensamente rico, y no lo ocultaba. Comenzaron a correr rumores en el sentido de que estaba aliado a los grupos de narcotraficantes que empezaban a prosperar en territorio mexicano, y que, seguramente daban muy buenos sobornos a cambio de que la polic\u00eda de la ciudad de M\u00e9xico les permitiera moverse. El soborno, la \u201cmordida\u201d era algo que en la cultura popular se asoci\u00f3 a cualquier polic\u00eda de la \u00e9poca. Las gr\u00faas de tr\u00e1nsito estaban obligadas a llevar una cuota diaria fija de autos a los corralones. Se lleg\u00f3 a decir que la cuota era de mil 200 veh\u00edculos. Se solucionara la falta mediante el pago de infracciones o una r\u00e1pida \u201cmordida\u201d, lo cierto es que ese dinero jam\u00e1s llegaba a la Tesorer\u00eda del Distrito Federal.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, Durazo s\u00ed pod\u00eda ser un polic\u00eda eficaz. A la corporaci\u00f3n bajo su mando toc\u00f3 solucionar el asesinato del matrimonio Flores Izquierdo; fue su r\u00e1pida intervenci\u00f3n la que frustr\u00f3 el secuestro de Margarita L\u00f3pez Portillo, hermana del presidente. Era la impunidad rodeada de elogios. \u00a1Hasta le entregaron un premio de la Asociaci\u00f3n Nacional de Locutores!<\/p>\n\n\n\n<p>Claro que su riqueza era inexplicable. Se construy\u00f3 fastuosas mansiones, ostentosas, de mal gusto, conocidas por toda la ciudadan\u00eda. Comentaba sin tapujos que era millonario. Nadie se atrev\u00eda a rascar en el origen de la riqueza del polic\u00eda, que organizaba sonadas fiestas en la discoteca que hab\u00eda construido en su mansi\u00f3n capitalina. Fue impune durante todo el sexenio de Jos\u00e9 L\u00f3pez Portillo.<\/p>\n\n\n\n<p>Terminada aquella gesti\u00f3n, el lema de la \u201crenovaci\u00f3n moral\u201d penetr\u00f3 en diversos recovecos de la vida nacional. Estaba pendiente aclarar los muchos rumores que se\u00f1alaban a Durazo Moreno como el autor intelectual de la masacre del r\u00edo Tula, y a Sahag\u00fan Baca y a sus agentes de \u00e9lite como los ejecutores.<\/p>\n\n\n\n<p>Arturo Durazo se fue del pa\u00eds a finales de 1982. No se hac\u00eda ilusiones. Alguien, lo suficientemente visible, deb\u00eda pagar por tantos a\u00f1os de crimen, corrupci\u00f3n e impunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Se le empez\u00f3 a investigar por extorsi\u00f3n, por gastos irregulares. Se le achac\u00f3 un enriquecimiento il\u00edcito que en 1984 se calcul\u00f3 en 60 millones de pesos. Cuando se le captur\u00f3, hasta la prensa extranjera anunci\u00f3 la detenci\u00f3n. Dentro y fuera del pa\u00eds. El Negro Durazo era un s\u00edmbolo de lo peor que ten\u00eda el pa\u00eds: la corrupci\u00f3n y la impunidad. Para \u201camarrar\u201d su proceso, se le acus\u00f3 de abuso de autoridad, de contrabando y de acopio de armas. No faltaron los capitalinos que sonrieron con sorna al escuchar los cargos contra el Negro. Todos sab\u00edan que deb\u00eda muchas otras cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pas\u00f3 ocho a\u00f1os en la c\u00e1rcel. Lo liberaron en 1992, debido a su avanzada edad y a sus padecimientos: ten\u00eda c\u00e1ncer. Se fue a vivir a Guerrero, donde muri\u00f3. A la distancia vio c\u00f3mo todo lo que sali\u00f3 a la luz cuando lo encarcelaron, lo volvi\u00f3 parte de la cultura popular. Del Negro se habl\u00f3 en canciones del rock mexicano que volv\u00eda por sus fueros. Nadie dijo una palabra en su defensa,<\/p>\n\n\n\n<p>La publicaci\u00f3n de las memorias de uno de sus asistentes, Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez, fue un fen\u00f3meno editorial: \u201cLo Negro del Negro Durazo\u201d se convirti\u00f3 en un \u201ccl\u00e1sico\u201d de la primera mitad de los 80, y dio para un libro adicional y para una pel\u00edcula, donde se recreaban todos los cr\u00edmenes, reales o inventados, que se le achacaron al ex jefe policiaco. Durazo demand\u00f3 por difamaci\u00f3n a Gonz\u00e1lez, y gan\u00f3 el caso. Pero no import\u00f3. Para ning\u00fan mexicano de aquellos tiempos, Arturo Durazo, El Negro, no pod\u00eda ser sino el compendio de todo lo malo que ocurri\u00f3 entonces.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El M\u00e9xico de 1982 se debat\u00eda entre la crisis econ\u00f3mica y el amargo sabor de boca que deja una cucharada de la espesa olla de la corrupci\u00f3n. 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